Una madre de Masaya ejemplar, que a sus 92 años sigue haciendo lo que más le gusta

By on mayo 30, 2021 0 424 Views

Por Noel Amílcar Gallegos, Prensa Nicaragua

Cuando el reloj marca las cinco de mañana, en los alrededores de la terminal de buses del mercado municipal de Masaya, se nota una frágil figura que camina a paso lento, pero seguro, que se dispone a abrir un tramo donde se ofrecen juguetes y productos plásticos. Es doña María Mercedes Ñamemdy Vásquez, de 92 años.

Doña Mercedita es toda una referencia de lucha en este populoso centro de compras, y quien este 30 de mayo está rodeada de sus hijos y nietos, por el Día de las Madres.

“Desde pequeña me ha gustado ganarme mis centavos con mucho esfuerzo. De joven me levantaba a las dos de la madrugada para cocer yuca, hacer arroz a la valenciana, enchiladas y de todo, para salir a vender en los pueblos”, recuerda doña Mercedita, mientras acomoda unos juguetes de plástico.

Fui una de las primeras comerciantes del antiguo mercado de Masaya, y así pude sacar adelante a mis hijos, con mucho sacrificio”.

María Mercedes Ñamendy.

Asegura que su rutina es levantarse a las tres de la madrugada porque le es imposible seguir durmiendo, por costumbre, y busca qué hacer con respecto a las labores domésticas, como darle de comer a sus gallinas o barrer el patio.

LA MADRE Y SUS HIJOS

Aunque dice que sus hijos la atienden en sus necesidades, doña Mercedita manifiesta que le gusta llegar a vender al mercado porque se quiere sentir útil todavía.

  • Llega a primeras horas de la mañana y se va a su casa hasta las tres de la tarde.

“Ya estoy acostumbrada a tener mi dinerito para comprar algo para mí. Yo tuve 12 hijos, de esos solo nueve están vivos, los he criado vendiendo de todo, hasta anduve por las calles con un canasto de pan y mi gran panza (embazada). A los hijos que tienen viva a su madre, les aconsejo que las cuiden, que son la única reliquia que tienen, ámenla mucho denle besos y abrazos, pero también cuídenlas para que no se les enferme”, recomendó la nonagenaria mujer.

Explica que una de las más grandes herencias que una madre debe dejarle a sus hijos es enseñarle a luchar y defenderse en esta vida, a ser honrados, justos y muy humanos.

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“Además ser respetuosos de lo ajeno y educados, no como ahora, que los jóvenes, cuando llegan a una casa, solo dicen: ‘Buenas’, cuando de debe decir: ‘Buenos días o buenas tardes’. Así que mi herencia es portarse bien con los demás”, aconseja esta orgullosa madre de Masaya.

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