El parque central de Ocotal tiene múltiples atractivos, pero entre ellos hay uno que resalta, no por su vistosidad, sino por lo contrario, su simpleza: la silueta blanca en metal de un reno, uno que parece ir orgulloso y coqueto. No es el único de su tipo, ni siquiera es un monumento, no es una obra de arte, pero ahí está, orgulloso, “coquetón”, como el patito aquel que iba para la escuela.