Al “Palo de Mayo”, se le encogieron las faldas, las lluvias y los fans 🪘

By on mayo 17, 2026 0 38 Views

Al “Palo de Mayo” se le encogieron las faldas, las lluvias y los fans. Su música y sus bailes todavía emocionan. Continúa siendo un sello de identidad de la costa Caribe de Nicaragua, pero el tiempo trajo cambios sin marcha atrás.

A finales del siglo pasado, bastaba escuchar el “Tu lu lu lu pass anda”, para que toda Nicaragua se contorsionara de forma sensual. No había fiesta en la que no se bailara al ritmo de “Mayaya lasiqui (mayaya oh)”, ni habitante que no se montara en el ritmo de “Bluefields express”.

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Fue una explosión de ritmo, danza, y cultura costeña en general. La fusión que no logró la política, ni los ríos, ni las promesas presidenciales, tras la anexión de la Mosquitia a Nicaragua en 1894, se alcanzó con el “Palo de Mayo” 90 años después.

Así, en la década de los años 80, la fiesta de la costa Caribe de Nicaragua en honor a la fertilidad, dejó de ser un evento exótico, para convertirse en la mayor festividad nicaragüense dedicada al fin de la época seca del año e inicio de le temporada húmeda, o el paso del verano al invierno, como dicen los locales.

Así se bailaba el “Palo de Mayo” a fines del siglo pasado.

La celebración iniciaba en los principales barrios de Bluefields y Bilwi, en cuyas calles se ubicaban palos con cintas de colores, alrededor de los cuales, mujeres y hombres se entrelazaban en bailes sensuales, al ritmo de música entonada con guitarras, clavos, quijadas de vacas, tambores y banyo, sin mocrófonos, según un escrito de Antonia McCoy, para la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN).

Los bailarines eran hombres vestidos casual, con mujeres de faldas largas.

La popularidad llegó al punto que ya no solo los “barrios negros” de la Costa bailaban el “Palo de Mayo”, sino todos. Y no solo los costeños lo hacían, sino todos en Nicaragua.

“PALO DE MAYO” CON PROFUNDAS RAÍCES

“Colé colé” era casi una declaratoria de rebeldía sana, con su coro “Mamá no quiere que yo colé”, mientras que “Banana” encajaba a la perfección con el doble sentido característico de los nicas.

Dimensión Costeña y Cawibe, eran los grupos dominantes del “Palo de Mayo”, que, según McCoy, inició en la época colonial cuando los esclavos, viendo danzar a los amos en sus fiestas, tomaban un palo y bailaban imitando a aquellos ingleses, como una forma de burla.

De hecho, el “Palo de Mayo” tiene sus raíces del otro lado del Atlántico, y no al sur, sino al norte, en el histórico “May Day”, con el que los británicos celebraban la llegada de la mejor época del año, cuando hay más sol y el mejor momento para sembrar.

El “Palo de Mayo”.

Algunos historiadores profundizan en las raíces del “Palo de Mayo”, y las encuentran en las ciudades Oxford y Hastings, incluso en el pueblo celta con su festival Beltane, o en la fiesta a la diosa Flora de los romanos.

Eran bailes alrededor de un árbol adornado con cintas de colores, pero sin evidencias de la sensualidad del “Palo de Mayo” nicaragüense. Era sensual, pero a la vez sutil, ya que hasta los niños lo bailaban sin que se viera ofensivo.

Con el tiempo, las faldas del “Palo de Mayo” se fueron achicando, se fue dejando de bailar en los barrios. Y llueve menos.

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El “Palo de Mayo” también dejó de cantarse en creole, inglés y español en la misma canción. Las canciones de hoy están a cargo de grupos del Pacífico, con interpretaciones igualmente populares. El sonido agudo, la picardía costeña, y la voz desgarrada de aquellos artistas costeños, es cosa del pasado.

MADRE NATURALEZA TOMA NOTA

Los bailes sensuales del “Palo de Mayo” dieron paso a movimientos que se encuentran en el perreo. La espontaneidad de los barrios costeños se transformó desfiles de carosas, con bailarines en tarimas. Se mantiene en las escuelas de Nicaragua y las fiestas de la diáspora.

En cuanto al objetivo de la fiesta, la madre naturaleza parece haber tomado nota. Según los datos estadísticos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), las lluvias disminuyeron entre el 10 % y el 20 % en toda Nicaragua.

Puede que no vuelva a ser lo que era, pero el “Palo de Mayo” continuará alegrando el espíritu nicaragüense, con lluvia o sin lluvia.