“Chavalos de Aquí y Allá”: Bailando por Nicaragua 💃

By on junio 7, 2026 0 68 Views

Cuando “Chavalos de Aquí y Allá” aparece en escena, bailando por Nicaragua, la gente se conmueve. Ven en esos jóvenes y niños lo que son: agentes de cambio, conscientes de dónde están, de dónde vienen, y de cómo influir positivamente.

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Así, lo que el chavalo Erik Leiva inició en 2010 como un espacio de convergencia cultural a través de la danza, hoy es una organización conocida por su contribución al desarrollo comunitario en San Francisco, California, y reconocida por las autoridades.

Además de impartir clases de danza y ritmo, “Chavalos de Aquí y Allá” promociona la identidad y la cultura, realiza actividades filantrópicas y de acción social, refuerza los tejidos comunitarios en San Francisco, y sirve como faro a los estadounidenses con raíces nicaragüenses, o nicas cuya identidad sufrió en Estados Unidos tras abandonar su país natal muy pronto en sus vidas.

“Para mí es importante inculcar nuestras culturas y tradiciones”, dice el fundador de “Chavalos de Aquí y Allá” Erik, en entrevista con Qué tal Nicaragua.

Más que establecer una forma de ser, lo que Leiva buscaba con “Chavalos” era que los jóvenes de origen nicaragüense supieran exactamente de dónde vienen, lo que a su vez les daría un plus como habitantes de Estados Unidos al ser personas capaces de comunicarse y decir cosas que valen la pena escuchar en inglés, en español, y a través del arte.

Eso explica las clases teóricas que los alumnos reciben en la Mission Street de San Francisco. Revela también el alto sentido del voluntariado que tienen los chavalos y sus padres, cuando se involucran con la organización.

“CHAVALOS” ES LA ÚNICA DE SU TIPO

Según datos oficiales, en California existen al menos 10 organizaciones con el mismo perfil que la que opera en Studio Aura. En todo Estados Unidos se registra un promedio de 50 entidades similares, pero solamente “Chavalos de Aquí y Allá” combina arte, identidad, y solidaridad.

Y es que pocos como ellos han logrado brindar apoyo a su país de origen cuando es afectado por desastres relacionados con la naturaleza, o a la gente que desea pasar un diciembre esperanzador y no pueden lograrlo por sus propios medios.

Su esfuerzo en el entarimado ha hecho que, en los últimos años, “Chavalos de Aquí y Allá” se mantenga entre los seis primeros lugares del Carnaval de San Francisco, pero su nivel también es alto en sensibilidad y compromiso con la ayuda humanitaria.

En 2020, cuando los huracanes Eta e Iota impactaron el noreste de Nicaragua con menos de dos semanas de diferencia, los mismos chavalos que sonreían en los escenarios hicieron una campaña para ayudar a los damnificados, y en pocos días recaudaron 70,000 dólares.

INICIATIVA QUE TOCA CORAZONES

“Poder responder de esa manera, me tocó el corazón, porque lo hicimos de la nada, pudimos hacer llegar la ayuda”, confiesa Leiva, al ser preguntado sobre el momento que más lo ha emocionado en todos estos años.

Ese fue el clímax para alguien que, siendo un niño que no era ni de aquí, ni de allá, se creció ayudando a los demás.

“Mi mamá era soltera, tenía dos o tres trabajos, alguien más estaba siempre criando a sus hijos, el temor a las pandillas hizo que se hiciera misionera. Empezamos a viajar a Guatemala en bus”, recuerda.

Ese bus fue su escuela. Algunos de sus maestros eran los doctores que los acompañaban en las misiones, y a quienes sirvió como traductor en los viajes a Guatemala, que pronto se extendieron a campañas en México, Nicaragua, y otros países de Mesoamérica.

Erik recuerda con cariño que un día se perdió en Ocotal, Nueva Segovia, pero le sirvió porque “vencí el miedo”.

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El chavalo que quería ser “doctor de ojos”, como los de sus viajes, terminó graduándose en Administración de Empresas en Estados Unidos.

Para entonces ya existía la inquietud de aportar a la sociedad, por lo que creó el foro “chavalos.com”. Fue exitoso, “pero eran de bacanales”, recuerda. “El nica no se tiene que definir solo por el bacanal, sino también por la cultura y las riquezas naturales que tenemos”, señala.

Erik Leiva, fundador de “Chavalos de Aquí y Allá”, en una presentación. 📸Cortesía.

Así Erik, con raíces en Estelí, se hizo amigo del cantautor Carlos Mejía Godoy, quien le dijo que, si quería recaudar dinero para ayudar a su gente a través de la cultura, podía iniciar con un concierto. Lo hicieron en 2010, y el resto de la historia ya la leíste.

Hoy, “Chavalos de Aquí y Allá” es una de las pocas organizaciones de danza que ponen en escena la obra completa “El Güegüense”, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, a través de la creación artística “Paseo Masaya”.

Lo hacen con fuerza, ritmo, carácter, y alegría, con que entrenan, recorren las calles de San Francisco, se presentan en teatros, ayudan a quienes necesitan, y crean un puente cultural, porque al final es su vida, son “Chavalos de Aquí y Allá”.