Érase una vez un rey, que gobernaba Nicaragua cantando en inglés ⚾

By on marzo 1, 2026 0 358 Views

Érase una vez un rey, que gobernaba Nicaragua cantando en inglés. Ocurrió en los siglos XIX y XX. Si determinaba que alguien estaba seguro, cantaba “safe”, si era eliminado, “out”, un ataque ofensivo, “hit”, una amenaza aérea, “fly”. Casi nadie en el país sabía el lenguaje del supremo, pero todos entendía lo que ocurría si escuchaban decir “tubey” (two bases).

Si sos nicaragüense y naciste antes que la generación Z, ya sabés de qué rey hablamos. El mismo que hacía que todos se pusieran a aplaudir de pie si un “player” destacado se paraba frente a “home” en un momento importante, ese que hacía que todos soñaran con un “grand-slam” o un “strike three”: el beisbol, sin tilde.

Aunque ahora comparte tiempo con otros deportes, el beisbol “gobernó” con mano de hierro la popularidad nicaragüense en el siglo pasado, algo inusual en un país centroamericano. Pero lo más raro era que lo hacía casi de manera exclusiva en inglés: “¡Two outs!”, se escuchaba desde el “infield” hasta el “outfield” cuando todos creían que el “ining” iba a concluir.

Puede que ningún jugador en el campo supiera el significado de “squeeze play”, pero todos sabían de qué se trataba. Incluso había palabras exactas que no las conocían en español, como “averaje”, “score”, o “pitcher”.

UN REY NATURAL

Aunque el gusto por el beisbol en Nicaragua siempre fue extraño para los países vecinos, lo cierto es que el reinado del deporte de los bates y las pelotas se desarrolló de forma natural.

Hubo una época en que el deporte rey en Nicaragua se jugaba en inglés.

Todo inició entre 1887 y 1889, cuando el empresario estadounidense Albert Addlesberg se asentó en Bluefields, en el sureste de Nicaragua. Allí fundó el equipo Southern, de South End, al que le siguió el Northern, de North End.

Colonizada por los ingleses en el siglo XVII, la costa Caribe de Nicaragua, donde se hablaba en el idioma de los británicos, estaba acostumbrada al criquet, por lo que el beisbol rápidamente fue adaptado en la zona tras la llegada de Addelsberg.

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Según la Major Leaguer Baseball, (MLB), de Estados Unidos, en esa época incluso hubo un equipo adicional, llamado Four Roses.

La popularidad del beisbol fue tal, que rápidamente se extendió en lo que hoy es la Región Autónoma Caribe Norte (RACN), incluyendo las paradisíacas islas Corn Island y Litle Corn Island.

REINADO IMPARABLE

Pero el Rey Beisbol no conquistó Nicaragua solamente por un flanco. Pocos años después de que los habitantes del Caribe se rindieron a sus pies, lo hicieron los pobladores del Pacífico, donde el inglés no se hablaba más que en círculos muy reducidos de la aristocracia local.

Cuenta la historia que en la década de 1890 un grupo de jóvenes que habían estudiado en Estados Unidos formó en Managua “la Sociedad de Recreo”, donde practicaban diferentes deportes, incluido el beisbol, al que los nicas no se pudieron resistir.

El beisbol despierta pasiones en Nicaragua.

Así nacieron equipos de beisbol que todavía persisten en Nicaragua, como el Bóer, de Managua; el Granada, de Granada; el San Fernando, de Masaya; y el León, de León.

Las conexiones del tren de la época -un medio de transporte que tampoco conocieron la generación Z, ni los millennials-, así como otras vías de conexión, facilitaron la expansión del beisbol por toda Nicaragua.

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Pero ni así el Rey Beisbol cedió en su lenguaje. Allá donde llegaba, los nicaragüenses aprendían a hablar en inglés cuando se referían a su majestad: “¡Play ball!”, decía el “umpire” cuando daba la orden para iniciar el partido. “¡Strike, out!”, gritaba el hombre, cuando el pitcher lanzaba una “fastball” que hacía que su oponente fallara su “swing”.

Y EL REY BEISBOL SE HIZO BILINGÜE

Así ocurrió durante tres o cuatro décadas. Nunca nadie en Nicaragua puso peros de hablar en inglés para comunicarse con el Rey Beisbol.

Fue a mediados del siglo XX que el deporte rey de los nicaragüenses se vio obligado a decir sus primeras palabritas en español, ya que su popularidad era tal que atraía a grandes peloteros, periodistas, narradores y comentaristas, de otros países, tanto de Estados Unidos como de Cuba o Puerto Rico.

Así, el rey albergó cinco Mundiales de Béisbol (1948, 1950, 1972, 1973, 1994), dos Series Latinoamericanas (2016, 2018), y unos Juegos Centroamericanos (2017).

Por extraño que parezca, convertirse en bilingüe no le sirvió al Rey Beisbol para que los nicaragüenses aumentaran su calidad o le garantizaran fidelidad. Sin embargo, todavía hace que el Himno Nacional suene en su honor, y que se grite con éxtasis un “¡homerun!”