Las invisibles: mujeres detrás del éxito mundial del cacao nicaragüense 🙋♀️

Son mujeres literalmente invisibles ante el mundo, pero gracias a ellas el cacao de Nicaragua está en la exclusivísima lista de países con 100 % de cacao fino o de aroma de la Organización Internacional del Cacao (ICCO).
Según datos oficiales, al menos 12,500 familias en Nicaragua se dedican a la producción de cacao, principalmente en la costa Caribe y en la zona norte. De ese total, más de 7,000 trabajan de forma organizada en cooperativas que son representadas principalmente por hombres, ¿y las mujeres?
Las mujeres son fundamentales en el negocio del denominado “alimento de los dioses”, que aporta más de 15 millones de dólares anuales, de acuerdo con datos gubernamentales. Sin embargo, las cooperativas hasta ahora solo reflejaban el trabajo de los hombres, tal como lo señala Amigos de la Tierra España.
“Durante años, las estructuras cooperativas estuvieron dominadas por hombres. Mujeres presentes en las reuniones, pero en silencio, muchas veces con la cédula de sus esposos en mano para poder participar. Productoras activas en el campo, pero invisibles en las juntas directivas y en los informes”, indica Amigos de la Tierra España, en un reporte de marzo de 2026.
La organización descubrió casos como la Cooperativa de Productores de Cacao Familias Unidas de El Castillo, R.L. (Cooprocafuc), donde, del total de 108 personas asociadas, solamente el 17 % eran mujeres. La Cooperativa Multisectorial Productores Unidos Las Azucenas, R.L. (Cooprula), igual.
MUJERES CAMBIAN LAS COSAS
Mantener la casa, hacer la comida, cuidar a los chavalos, horarios de las reuniones cuando ellas están ocupadas, distancia para asistir, nadie que las incentive, temor a asumir cargos, solas entre el montón de hombres, entre otras, son las razones que hacen invisible el esfuerzo que dedican a producir cacao, según el organismo.
Pero las cosas están cambiando. La especialista de género de Amigos de la Tierra España, María Antonia Ríos, descubrió que, “las mujeres piden ser tomadas en cuenta, tener voz y voto, participar en todos los procesos. No quieren ser la mano de obra barata que ayuda a la producción sin aparecer en las estadísticas”.

Ahora en Cooprula, el puesto de control técnico y seguimiento riguroso del área de Fermente y Secado de cacao lo ocupa Noyling Bletrán, mientras que otras mujeres se capacitan para brindar manejo agronómico al cacao.
Ambas cooperativas, establecidas en Río San Juan, en el sur de Nicaragua, han decidido redefinir su gobernanza, a través de una política de transformación cultural dirigida al tema de género.
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Las mujeres productoras de cacao en Río San Juan reciben capacitación, con el apoyo de la Asociación para el Fomento del Desarrollo Local Ecosostenible (Asodelco), Amigos de la Tierra España, y el aporte de la Cooperación Española.
EL APORTE FEMENINO
“Las mujeres plantean iniciativas de transformación de productos, agregación de valor y nuevos emprendimientos. También demandan asistencia técnica directa y visibilidad en estadísticas productivas”, expresa Ríos.

Según Amigos de la Tierra España, “las cooperativas se están dando cuenta de que la equidad no debilita la estructura tradicional, la fortalece. Integrar a más mujeres no es una concesión, mejora su gobernanza y amplía su competitividad en mercados internacionales”.
El desafío es, según la organización, visibilizar el trabajo de las mujeres, fomentar su liderazgo y fortalecer la economía comunitaria.
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El aporte de las mujeres al cacao de Nicaragua, hace que su país comparta un lugar en la lista ICCO de los productores de mayor calidad en el mundo, junto a Costa Rica, Ecuador, Bolivia, Santa Lucía, Dominica, Granada, Madagascar, Trinidad y Tobago, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Madagascar y Samoa.
La naturaleza del cacao de Nicaragua, sumado a la fermentación y el secado local, permite que el producto desarrolle unas notas de sabor y un aroma que es muy demandado en mercados gourmet de Europa y Estados Unidos. Y sí, las mujeres tienen mucho que decir.